junio 1, 2011
Pasaba mi mano entera suavemente por sus muslos y mis dedos parecían tentáculos buscando nuevas zonas de su cuerpo por explorar.
-Tienes una piel muy suave, me la imaginaba rugosa.
-Eres gracioso, no puedes haberte imaginado el tacto de mi piel si hace unas horas que nos conocemos.
-Quiero decir una piel con tatuajes, que me la imaginaba rugosa y es suave. Me gusta acariciarte, me relaja.
Se ríe a carcajadas y me muerde la espalda, se acerca a mi oído y me susurra.
-A mí no me relaja nada eso que estás haciendo.
Creo que sin querer le he echado una mirada lasciva y paso mi lengua por su cuello.
-¿Qué música sonaba en esa fiesta?
Al principio no sabía de lo que me hablaba, me sentía como si todo mi pasado hubiese desaparecido, solamente existiese ella y las hadas de su piel, las enredaderas con rosas y las violetas.
Pronto recordé que estaba allí misteriosamente, todo había sido raro desde que empezó hasta ese mismo instante.
Desde el momento que sin avisar mi cabeza comenzó a calentarse y decidí bajar a comprar tabaco al bar.
Bajando las escaleras ya sabía que aquello no era un buen comienzo de algo, pero ¿quién necesita razón cuando se te cae el techo encima?
Empecé a pensar tonterías y lo mejor para acabar con las tonterías es hacer algo peor.
En el bar me encontré a Marcel con un par de copas de más y me cogió de la muñeca apretando demasiado.
-Compañero, ¿veis lo que habéis conseguido los capitalistas?
-Me dices compañero y capitalista en la misma frase Marcel. Vete a casa a dormirla hombre.
-¿A casa? Me van a quitar mi casa compadre. Recuerdo cuando la elegí con mi Sandra, éramos tan jóvenes y con tantas ilusiones y mira el puto sistema dónde nos ha llevado.
Ponme otra y ponle lo que quiera a mi camarada que hace tiempo que no nos tomamos nada.
Se me rompe el alma, no poder hacer nada y no tener nada para decir ¿Qué le dices a una persona a la que van a echar de su casa?
Le hice una señal al camarero, cogí a Marcel por la cintura y lo acompañé a su casa.
-Acabaremos siendo esclavos camarada, acabaremos siendo esclavos.
Después de eso no podía subir al piso. Decidí dar un paseo y después…después…
-No recuerdo que hice después.
Me senté al borde de la cama y me tapé los ojos con las manos.
-¿No recuerdas que hiciste después de qué?
Entonces le expliqué la historia de Marcel. Mientras le explicaba la historia abrió el cajón y sacó un paquete de Lucky Strike del blando y sin hablar me ofreció uno.
-He dejado de fumar hace unos meses, pero supongo que uno más no me hará daño.
Me lanzó una sonrisa cómplice y se levantó desnuda completamente en busca de un cenicero.
Desde la cama la observaba y me parecía un sueño estar con amnesia a 600km de casa y estar contándole mi vida a una chica con ese cuerpo tan perfecto desnudo y que había conocido hacía menos de 6 horas.
Al volver se queda de pie mirándome mientras se me cae la baba al observarla.
-No sé, no recuerdo nada más concreto, solamente flashes de cosas. Sonaba una versión acústica de PJ Harvey, creo que era Water o alguna parecida, con PJ Harvey nunca me aclaro.
-Bueno, vayamos poco a poco.
-Me lo dices después de acostarnos a las 3 horas de conocernos.
-Con lo de tu memoria, con lo demás no vamos a hacer nada al respecto, cuando se acaba la cera, se apaga la vela.
"¿quién necesita razón cuando se te cae el techo encima?"
ResponderEliminarNada más que decir :)
Esos momentos en los que el mundo parece derrumbarse son en los que pasan que marcan nuestras vidas...
Eliminar:D Gracias por comentar Lali!