domingo, 30 de septiembre de 2012

Volar en círculos

Las golondrinas giran en círculo y mirábamos al cielo siguiendo sus vuelos como esos padres que se quedan mirando a sus hijos a los pies del tiovivo.

No necesitaba hablar y ella tampoco tenía necesidad de decir nada. Por lo menos, es lo que parecía.
Habían momentos en los que no parábamos de hablar de cualquier tontería; de los compañeros del trabajo, de la ropa que llevaba la gente...
Otras veces, como hoy, simplemente nos saludábamos y nos quedábamos en silencio, sabiendo que el otro está ahí y que si tuviera algo importante que decir, solamente tenía que abrir la boca y decirlo.

-¿Por qué vuelan en circulos? - Me dijo sin dejar de mirar al cielo.
-A lo mejor esperan a alguien que siempre llega tarde.- Le dije dándole un codazo.
-No vas a estar toda la tarde echándome en cara que he llegado tarde, ¿verdad?

Sonrío, quizás de forma un poco exagerada, pero ella lo ha entendido. Me pongo serio por un momento y seguimos en silencio unos segundos.

-Supongo que por inercia. La primera empezó a girar y el resto van detrás de ella. - Le digo sin saber muy bien lo que quiero decir.


Me mira fijamente y me da un abrazo.


-A lo mejor hay unas cuantas a las que les encantaría volar en linea recta o en la otra dirección. Pero se dejan llevar y así les resulta más fácil.

Entonces se levanta y se pone las manos al rededor de la boca como haciendo forma de megáfono.

-¡Vosotras! ¡Volad a donde queráis! ¡No tenéis que seguir a la primera!

Comienzo a carcajearme y me tumbo en el cesped mirando como ella coge piedras y se las lanza para dispersar el círculo de golondrinas. Vuelan a mucha más altura que lo que la fuerza de su brazo puede alcanzar.

-¡Déjalo Coral! No tienen pinta de querer cambiar.

se tumba a mi lado respirando de forma nerviosa y con una sonrisa en la cara.

-Tenía que intentarlo. Como lo intento contigo cada vez que comienzas a volar en círculos.

Nos volvemos a quedar en silencio.

-Que vuelen en círculo no es un problema. El problema sería que volaran sin saber a quien seguir o a donde ir.
A mí me gusta volar en círculos y que estés ahí para recordarme que lo estoy haciendo.
-A ti lo que te gusta es seguir a la primera. Deberías probar un día ponerte delante y que te sigan.
-No sabría qué hacer con ese poder.
-¿Y esa lo sabe? ¡Están volando en círculos! Le siguen y no parece importarles. Aunque les grite o les tire piedras, ellas siguen a la primera sin preguntarse si tiene sentido hacerlo.
Debes dejar que te sigan. Pillar las riendas por una vez y si quieres volar en círculos, pues vuelas. Si quieres ir recto, pues vas.
-¿Y si no me siguen?
-¿Crees que a la primera le importa que le sigan? Ella tiene su vuelo, su camino, sabe cuando debe cambiar de ritmo. Sabe cuando quiere parar de volar, cuando tiene sed.
No le importa lo que el resto piense. Ella es la dueña de sus decisiones y es por eso por lo que el resto le siguen. Porque ella es la única capaz de asumir esa responsabilidad.
-Bien, pues vamos a hacer una cerveza. Venga, sígueme.
-Buen intento, pero me quiero quedar un rato.
Me levanto y comienzo a subir por Passeig Lluis Companys.
Al poco noto que está a mi altura.
-Me has dejado allí sola.
-Nadie te obliga a volar en círculos.



4 comentarios:

  1. Coral, qué bonito nombre! :)

    Y Quique...es Quique..ains.

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    1. Hola Lali!

      Coral es un nombre precioso y Quique es tremendo...no apto para todos los momentos, pero como todo.

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  2. Hay que ser valientes para salir de la manada de pájaros. Y puedes salir de una manada, pero seguro que te metes en otra. Ya sea como líder o como seguidor. Funcionamos así, la mayoría tendemos a rodearnos siempre de gente y no caminar sólo.

    Me ha encantado esta entrada, Juanra!
    :*

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  3. Ey Marta!!!
    Lo importante no es si perteneces a una manada o eres un lobo solitario. Lo importante es ser quien quieres ser.
    A veces nos decimos cosas como: Me gustaría ser así o actuar así o no ser tan así.
    Somos lo que hacemos y si quieres ser de una forma solamente tienes que actuar como quieras ser.
    Un besazo Marta!

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