Recuerdo
cuando nació, para mí era como una sobrina. Una niña de mofletes rosados que
poco a poco fue creciendo y recuerdo cada uno de los momentos.
Cuando
empezó a gatear, cuando venía llorando a mis brazos porque su madre le había
castigado y después llegó la adolescencia y los problemas.
Siempre
traté de ayudarla a elegir el buen camino, intenté darle los consejos que me
dieron mis padres.
La vida
avanza rápido y ahora, que aún es una niña a mis ojos, cada vez que aparece
viene cargada de problemas, de deudas, de dolor.
Nunca he
podido negarme a ayudar y verla volver a su nido de basura, a su vida de
oscuridad.
Siempre digo
que es la última vez que me dejo engañar, que estoy cansado de sus palabras, de
sus “con esto salgo de todo y empiezo de cero”.
Cuando se
marcha deja una sombra alargada de pena, mentiras. Convierte el espacio que
pisa en un lugar frío, húmedo, podrido.
No tengo
fuerza para negarle ayuda y menos cuando me cuenta cosas que no se me
ocurrirían ni para una entrada de blog.
No tengo
fuerzas suficientes para seguir viendo como repite los argumentos, como me
cuenta las mismas historias.
Pienso en
mis problemas y pienso “joder, soy afortunado. No puedo dejarla así”.
Lo siento
mucho, ardo por dentro pero no quiero volver a saber de su vida. Prefiero que
desaparezca para siempre porque ya no es aquella niña a la que cantaba en la
cuna para que se durmiera.
Ya no basta
con soplar en la herida y decir “sana, sana culito de rana”.
Ni el
recuerdo de su madre, que fue la que me cuidaba y la que ayudó a mis padres a
convertirme en lo que soy hoy.
Si existe un
cielo y su madre, mi nanny, está en él, que me perdone. Yo no puedo verla más
así.
Cada día que
pasa intento ser mejor persona y me queda mucho por hacer para conseguirlo y me
siento fatal pensando que quizá la mejor solución sería que acabara su vida y
su sufrimiento.
Es
terriblemente triste pensar de una persona que la única salida buena que le
queda es la muerte y no quiero estar ahí el día que pase.
El primer requisito para poder ayudar es que la persona admita y reconozca que tiene un problema y necesita ayuda.
ResponderEliminarDesconozco la raiz de esta entrada y la naturaleza del problema pero muchas veces es mejor buscar ayuda profesional y no personal. Cuesta aceptarlo, sobre todo si hay un vínculo tan fuerte con esa persona. :(
Ánimo!!!
No tengo nada más que añadir a tu comentario. Lo dices todo :)
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