jueves, 13 de diciembre de 2012

500 millas [13/12/2009]

Hoy es uno de esos días que marcas en tu calendario mental y cada año que pasa lo recuerdas como si no hubiese pasado el tiempo.
Es por eso que quiero recuperar la entrada que escribí en One After 909 en aquel momento.

Después de un mes desde que apagué la radio, no habíamos hablado de aquello, ni de otras cosas. Nuestras conversaciones cordiales sólo eran acerca de música, de sueños robados, de robos soñados y de otro montón de tonterías que hablan dos personas que no quieren decirse la verdad a la cara.

El W Hotel me parece demasiado pijo, aunque el dj del eclipse pinche como Dios (si es que Dios pincha y si es que Dios existe) y tal cual se lo dije intentando disimular la alegría de encontrarme a solas en una de esas suites con ella.

Al llegar no me esperaba con su look sixties al que me tiene acostumbrado. Llevaba un chándal de Hello Kitty y el pelo recogido. Nada de maquillaje a lo Katy Perry y el pelo notablemente más claro.

-No esperaba un vestido de noche y cava, pero quizás no sea el mejor recibimiento de la historia.
-Piensa que si quisiera darte ese tipo de recibimiento, lo habría hecho.
-Eres la bruja con los ojos más bonitos que he visto.
- Sí, sí, no empieces y pasa que tengo trabajo.
Ahora entiendo cuando me dicen a mí que lo que yo hago no es trabajar.
-Ponte una peli, en el portátil hay varias.
-Yo no pienso tocar esa cosa con olor a manzana, o lo pones tú o no te dejo trabajar.

Entonces, con esa mirada de rabia que le sale tan bien, se acercó y encendió ese bicho tan bonito y que me niego a apreciar. Rebuscó en carpetas y puso “Radio encubierta”.
No recuerdo que coño estuvo haciendo durante todo ese rato pero, casi al final de la película, me di cuenta que estaba sentada, fumando un cigarro, mirándome fijamente y, entonces, puso de nuevo esa voz de final de Casablanca.

-Tú necesitas formar parte de algo así, sentir que lo que haces sirve para algo, necesitas esa adrenalina de estar rodeado de gente que lo dé todo por algo, pero yo no.
-Sin embargo tú formas parte y yo no. Estás cansada, solo es eso. A veces cuesta, pero te aseguro que, si te alejas de eso un poco, lo necesitarás. Puedes permitírtelo, yo no. Yo estoy en un vagón que solo tiene una dirección y una única parada.

Dos horas o tres después, cuando se encendieron los focos, ya no vestía el chándal y llevaba ese Diane von Furstenberg. Vi el brillo de sus ojos, vi que no era fingido.
Casi notaba su piel de gallina. Me miró, vi que, realmente, la música nunca se había apagado. Que esas casi inapreciables millas que existían entre nosotros ahora, pronto serían miles de kilómetros y que por muchos kilómetros que hayan, nunca serán más de 500 millas.


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