domingo, 30 de diciembre de 2012

Sería genial estar en una isla cálida con Lucy Rose

Piensas cada segundo en uno de esos días en los que te encantaría escapar a una isla cálida y  que tenga sonido de ambiente y estaría genial que sonara algo de Angus & Julia Stone pero mejor algo parecido que no retuerza por dentro las neuronas.
Última semana del año, empezaba todo bastante diferente a como acaba. Los años se abren y se cierran como libros antiguos, con ese misterio de ver las tapas llenas de polvo. Miras la primera hoja con cierta nostalgia y vas pasando las páginas casi sin darte cuenta. En algunas te detienes y las disfrutas, otras las pasas sin darte cuenta, llegas al final y acaricias la contraportada.
Es por eso que la gente sigue prefieriendo los libros de papel, por el encanto de mirar el tiempo pasado en la estantería. Por eso prefiero los libros electrónicos,  por la capacidad de no almacenar pasado en las estanterías. Para que nada haga que cuando suene Angus & Julia Stone me quede en blanco.
Lucy Rose ocupó el hueco de los hermanos Stone en mi estantería emocional. Es ella la que sonaría en mi isla cálida. Si una noche me sorprendo conduciendo bajo las luces de la ciudad y suena Lucy, me miran unos ojos encantadores o me besan unos labios dulces como las cerezas. Si eso pasa, cambiaré la canción para no dejar que nadie almacene ni un libro en mi estanteria.
La memoria tiene rincones que no conocemos y aunque borres todos los libros electrónicos de la base de datos, una voz como la de Lucy puede hacer descargar tactos, olores, sonrisas, besos, abrazos, incluso algún adiós.
Sería genial estar en una isla cálida y que sonara “Night Bus” de Lucy Rose para siempre, sin miedo.


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