sábado, 8 de diciembre de 2012

Conversaciones de barra


El bar olía a esos ambientadores baratos que usan ahora para tapar el olor a cerveza y humedad que antes tapaba el olor a tabaco.
En la pantalla que había colgada justo delante de mí estaban emitiendo uno de esos partidos que nadie ve, un Alcorcón-Getafe o algo así.
Me pedí un macallan 12 doble con hielo y me senté en la barra dejando mi abrigo doblado en el taburete que había justo al lado.
Estaba toda la barra vacía, pero de esta forma dejaba claro que no quería tener a nadie a mi lado comentando cualquier cosa que, seguramente, era menos interesante que mi egocéntrica y egoísta conversación interna.
En pocos minutos una chica con olor a un perfume amandarinado se acercó justo a ese taburete.
-¿Puedes apartar el abrigo?
-Sí, claro.
Aparté el abrigo y lo situé justo en el taburete de mi izquierda.
-¿Qué bebes?
-Whisky.
Le hizo una señal al barman y pidió lo mismo que yo. Le dio un trago y disimuló que era demasiado fuerte para su inocente y virginal garganta de chica perdida.
-Esto está muy fuerte, ¿siempre bebes lo mismo?
-No, hoy me apetecía algo fuerte.
-A mí también, he tenido un día muy duro.
Me miraba esperando que me interesara en su largo y tedioso día. Cosa que no ocurrió.
-No eres muy hablador.
-No.
-Soy nueva en la ciudad, podríamos sentarnos en una mesa.
-Aquí estoy bien.
-¿Por qué eres tan borde? Solamente estoy intentando ser agradable.
-Verás, no se suelen sentar chicas en el taburete de al lado. He contado como 10 tíos que te están mirando y les encantaría explicarte los secretos de la ciudad y de sus habitaciones.
Como no conoces a ninguno de ellos y a mí tampoco, el resultado sería exactamente el mismo.
Considerando que alguno de ellos son muchos más atractivos que yo, hay tres opciones que pueden hacerte acercarte a mí.
Que acabes de salir de una relación con un tipo totalmente diferente a mí y quieras vengarte de él acostándote conmigo. Que seas una profesional y me veas solo en la barra y consideres que soy un posible cliente o que, realmente, pienses que puedo ser una pareja potencial y ello nos llevaría a estar unos meses conociéndonos.
Te pasarías esos días intentado hacerme ver que eres una estupenda pareja y que no podré encontrar a otra igual a ti. Después yo me lo empezaré a creer y una mañana descubrirás, mientras te tomas el zumo de naranja que te habré preparado, que me has domesticado y decidirás que no soy lo suficiente emocionante para tu mente cazadora.
Te largarás y me costará un mes o dos volver a disfrutar de un macallan en un bar.
En cualquiera de los casos, no estoy interesado. Así que te recomiendo que aceptes que te invite a ese whisky y me dejes disfrutar del partido que están dando.
-Guau, eres un tío muy rarito. Te explico, soy nueva en la ciudad. No conozco a nadie y no tengo ganas de aguantar a ninguno de esos tíos que solamente piensan en acostarse conmigo.
Te vi en la barra y, de todos los del bar, eres el único que no apartó la vista del televisor. Lo que me hace pensar o que eres gay o que no estás interesado en una relación sexual y es por eso por lo que me he sentado a tu lado. No necesito que me invites a nada.
-Está bien, ¿nos sentamos en una mesa?
-No, estoy bien en la barra.
-¡Cazadora!

2 comentarios:

  1. Domesticar o no...esa es la cuestión.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Lali!!!!!!
      El avatar de tu perfil de Gmail es del 15M... No te representa ya!! :P
      Creo que en el tema domesticar realmente da igual.
      Lo importante es hacerse respetar y no darle muchas vueltas.
      Vivir las relaciones como vienen. Unas veces más asilvestrado y otras más sumiso, pero sin dejar que nos falten el respeto.
      Un beso!!!!

      Eliminar