miércoles, 15 de mayo de 2013

Atrapar sensaciones


Llevaba cuatro días flotando entre anocheceres y terrazas. Había estado dándole vueltas a todo eso que me hizo ir a la isla.
Además, en esos días, no había conseguido tener una buena conversación con nadie, hasta el momento en el que se sentó Miguel en mi mesa.
-Niño, esto está muy solo. –Me dijo con una sonrisa simpática.
Me limité a sonreírle y volví a mirar la pantalla de mi móvil.
-No voy a hablar casi nada. Si me da su permiso, me voy a sentar un rato aquí. Por no estar cada uno en una punta de la terraza, que parece que seamos una pareja enfadada.-Me dijo mientras se sentaba.
-Claro, no hay mucha gente aquí. Llevo unos días un poco aislado y no me vendrá mal un poco de conversación.
Se levantó de la silla y puso sus manos en forma de megáfono.
-¡Señora Rosa! Pónganos un Binitord Negre Roure.
Rosa, no era ninguna señora o, por lo menos, no aparentaba serlo. Era una chica saliendo de la treintena, con el pelo mal peinado y una sonrisa agradable. La primera sensación que daba era que, en cualquier momento, se pondría a hacer algún tipo de malabares o que se encendería un porro de marihuana. Pero al hablar esa sensación se desvanecía. Tenía una voz dulce y aguda, marcando sonoramente todas las erres y emes.
Nos dejó dos copas en la mesa, abrió el vino y se lo hizo probar a Miguel.
-Ponle al muchacho, que pruebe que maravillas nos da esta tierra. Esto por Can Fanga no lo probáis.
Le di un trago y miré a Miguel.
-Así no se saborea un vino…Ni la vida.
-No te entiendo.
-Verás, dale un trago largo y aguanta el vino en la boca.
Hice lo que me dijo y empecé a notar un cosquilleo en la boca. El sabor amargo del alcohol y, cuando no pude más, me lo tragué sintiendo como el vino caliente pasaba por mi garganta.
Miguel me miró fijamente.
-¿Lo ves? Así no puedes saborear nada. Debes sentir como su olor entra por tu nariz primero, notar su aroma que se mezcla con los olores de este lugar. Después, le das un sorbo y dejas que se pasee por toda tu boca, que el líquido tome vida dentro y, una vez que haya pasado, tragar mientras aún está casi a temperatura ambiente.
Es como la brisa, ¿notas la brisa? Intenta cogerla con las manos.

Sabía que no podría atrapar el viento, pero aún así hice el intento de cogerlo.

-No puedes. Sin embargo, abre tus manos y deja que la brisa acaricie tus palmas, nota cómo pasa entre tus dedos, cómo roza tus yemas. Nota el aire pasar entre tu cabello. Siente el aire acariciando tu cara.

Cerré los ojos y sentí todas aquellas caricias a la vez. Era como si miles de pequeñas plumas recorrieran mi piel.

-Las sensaciones no se pueden atrapar, no puedes tenerlas. Tienes que disfrutar mientras pasan y, una vez que ha pasado, buscar otras. No puedes mantener toda la vida un trago de vino en la boca porque llega un momento que deja de ser agradable.

2 comentarios:

  1. Cuando decían "las oportunidades vienen y se van" se olvidaron de incluir las sensaciones en el lote. Porque ellas, como bien dices, también vienen... y para cuando se van depende de uno el haberlas vivido! ˆˆ (Recordando, eso sí, que no por no vivirlas todas se vive "peor". A cada momento su historia...)

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    1. Pues tienes toda la razón...No hace falta vivirlas todas, pero sí todas las que deseamos vivir y disfrutar de las que vivimos.

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