lunes, 15 de abril de 2013

Lo normal al despertar


El atardecer dejó de ser sorprendente justo después del verano del 98. Cuando estábamos en Ibiza cargados de energía y ácidos.
El amanecer dejó de ser romántico justo después del decimonoveno adiós.

Lo normal es que, al despertar, ya esté solo otra vez. 
Lo normal es encontrar un pequeño rastro de olor de la noche anterior. Quizá el espejo empañado del baño. Quizá olor a café y un rastro de colonia, o despertar y ver al lado unos labios carnosos con un terrible olor a whisky.

Lo normal es que las princesas corran despavoridas al ver los primeros rayos de sol. 
Lo normal es muy agradable.

Lo desconocido da miedo, tanto como despertar y ver un café recién hecho, tostadas y escuchar tararear a “She & Him” desde la cocina.
Tanto como dar los buenos días con besos, tanto como que me comente las noticias llevando una de mis camisetas, con un moño hecho con uno de mis lápices y tanto como que se te escape una sonrisa al mismo tiempo que reconoces que eso no es lo normal.

No es lo normal porque pronto (quizá no hoy), las mañanas dejaran de ser tan soleadas y las sonrisas se evaporan entre la multitud y ya casi no quedan rincones en la ciudad donde ser invisible.
El atardecer, el amanecer y las sonrisas dejaron de gustarme justo cuando descubrí que lo normal es despertar en silencio.

2 comentarios:

  1. Como comentabas en la anterior entrada (es decir, la posterior, ya que he empezado desde la última escrita hasta aquí), hay que saborear las sensaciones... hasta la sensación de lo "no normal", aunque sea breve, aunque sea una brisa. También tendrías que disfrutarla si fuera "la otra que canta con M.S.Ward en un grupo" la que te llevara las tostadas, si así nos ponemos! XD

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Si Zooey Deschanel me prepara las tostadas tendrá que llamar a emergencias porque me tendría que reanimar...O hacerme el boca a boca...

      Eliminar