martes, 9 de abril de 2013

Las musas odian


Fue ella la que me encontró. No sé de dónde apareció, pero su foto estaba allí plantada con pelo de fuego y sus ojos soñadores que decían “trátame con delicadeza que soy frágil”.
¿Has sentido alguna vez un amor no sexual? Es raro, porque te apasiona todo lo que hace. Cada movimiento suyo, su olor, su piel, su sonrisa, su forma de pensar. Incluso, cuando sale de su fragilidad, es un ser maravilloso.
Estaba allí y no podía evitar querer saber todo de ella. Sentir cada suspiro, cada respiración. Sentir cada latido.
Las chicas como ella tienen que soportar a miles de hombres que se quieren meter en sus camas y entre sus piernas. Así que, ha desarrollado una barrera irrompible de protección. Ella pensaba que mi misión era conseguir ensuciar su imagen con algo tan vulgar (a la vez que delicioso) como el sexo.
Es mucho más fácil actuar cuando sabes cual es tú misión. Lo que no es nada fácil es mantener a una musa que no sabe qué debe hacer. Si odiarte o acompañarte.
 Al final, como toda musa que se precie, siempre se deciden por lo más pasional y te odian.



Foto del Instagram de: Sara Majada.

2 comentarios:

  1. Me pregunto cómo imaginarías el encuentro entre el personaje escritor que terminó la relación con aquella señorita que se aferró a lo seguro, y esta musa fluctuante detrás de su máscara. Quién sabe, ¡igual un día coinciden y nos enteramos!

    Beesos!

    MaryTracy.

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    1. No lo imagino... Estaría bien que se pudieran reencontrar, pero a lo mejor sería un encuentro frío y sin interés literario para el blog.

      Besos guapa!!!

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