La balanza del bien y el mal existe en todas las religiones.
El dios que castiga nuestros pecados y premia nuestras virtudes.
El ying y el yang, el karma. El universo se compensa, se
equilibra. Principio de acción-reacción.
Nos gusta creer que toda persona que nos ha emitido una
acción, el universo le dará una reacción.
Nunca pensamos que somos personas que emitimos acciones
sobre otros. Nunca nos ponemos frente al espejo a recibir la reacción del
universo.
¿Cómo se comportaría el universo/dios/energía si nosotros
somos los que emitimos la acción para recibir la reacción?
No hablo de hacernos daño a nosotros mismos. Más bien hablo
de actuar sobre a los que se lo hicimos para recibir nuestra reacción. Para
equilibrar sus balanzas y librarles así de emitir reacciones sobre otros. Para
romper la cadena de acciones-reacciones y cerrar el círculo en nosotros mismos.
Es positivo, sin duda, permitir a aquellos que sufrieron
nuestras acciones, que nos emitan sus reacciones.
Ponermos delante de ellos y abrir el pecho esperando su
emisión, su dolor, sus consecuencias.
Es lo justo. Nosotros lo hicimos y nosotros lo recibimos.
Mucho más justo que dejar que otros reciban nuestros pecados y ellos a su vez
emitan sus pecados sobre otros y así hasta el infinito creando una espiral de
energía negativa.
Puede que no haya dios, que no haya karma pero, de alguna
forma, una vez recibes tu parte. Creces como persona, te equilibras, te
liberas.
Soy una persona impaciente, de acción y no voy a esperar a
que el karma/dios/energía equilibre a aquellos a los que dañé. Espero poder
emitir mis acciones (en este caso positivo) sobre todas las personas a las que
dañé. Para equilibrarme, para equilibrarles.
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