Recuerdo exactamente el momento porque
sonaba la sesión que hizo Richie Hawtin para el Sónar en 2012.
Daniello
había puesto los graves como si estuviésemos en uno de esos coches que llevan
los veinteañeros de un barrio de las afueras. Fue entonces cuando me empezó a
vibrar la pierna.
Al principio que pensé que era debido a
las ondas producidas por la música, pero rápido me di cuenta que era el móvil
que estaba recibiendo una lluvia de mensajes.
Leí por encima alguno, todos eran de ella:
“hoy no nos veremos”, “deberíamos hablar de hacia dónde vamos”, “me parece que
esto es muy raro”, “no tienes nada que decir?”...
Noté que el calor se apoderaba de mis
mejillas, me ardía la cabeza y me subía una ira desde el estómago capaz de
entumecer todos y cada uno de los músculos. Respiré y contesté con un simple “vale,
tenemos que hablarlo”.
Daniello me miró a los ojos.
-¿Qué pasa? ¿Va todo bien?
-¡Pues que esta mierda tiene demasiados
graves! ¡Tienes que darle un poco de color, joder!
Tocó algo y seguía exactamente igual.
-Déjame a mí que esto es una puta mierda.
Sin darme cuenta fui cambiando la forma de
onda hasta dejarla demasiado afilada, tanto que era capaz de cortar la piel en
cada golpe de bombo. El charles chirriaba como un grillo pidiendo socorro.
-Tío, relájate. Si ponemos esto así va a parecer que somos psicópatas. No podemos
meter tanta rabia desde el principio.
-¡Calla!
Y seguí acribillando los medios, dándole
brillo a los agudos y casi asesinando los graves.
Tuvo que arrancarme de la mesa de mezclas
y fue en ese momento en el que se dió cuenta que nada de aquello tenía que ver
con la música.
-No te veía mezclar así desde...bueno, ya
sabes...desde la noche que lo dejaste.
-Esto es distinto. Arregla esa puta mierda
y me llamas. Me voy.
-No tengo porqué aguantar esto. Lo
arreglamos mañana cuando se te haya pasado la regla. – Lo dijo mientras me daba
una colleja cariñosa.
Al llegar al bar ella me estaba esperando
en la puerta, me miró con cara de: “¿le doy dos besos o me hago la loca?”
La putada de haber pasado por todo esto
tantas veces es que sé leer cada expresión de la cara.
-Habla rápido que no quiero que esto se alargue
demasiado.
-No es fácil para mí.
-Para mí sí.
-Bueno, no pasa nada. Ahora estás dolido y
con rencor.
-A ver cómo te lo explico para que me
entiendas. No te voy a guardar ningún tipo de rencor, mañana me levantaré me
tomaré un café, iré a trabajar, a la tarde iré al gimnasio, después me iré de
fiesta y me tiraré a la primera que pille. En una semana no me acordaré de ti,
porque si tuviera que acordarme de todas me volvería loco. Así que, no me
vengas con chorradas que no eres tan especial como para sufrir por ti.
-Vale.
-Pues venga, que seas feliz.
De pronto todas las dudas se disiparon,
todas la preocupaciones, los miedos, la presión. Sentí esa sensación de paz que
te recorre el cuerpo cuando en un día de 42º te metes en la piscina.
Sentí un escalofrío en el cuerpo y
rápidamente comencé la lista de cosas que siempre uso en estos casos.
-Borrar contacto, agenda, facebook,
twitter.
-Borrar fotos.
-Limpiar el piso. Esto parece una tontería
pero me resulta muy gratificante limpiar el piso cuando todo termina.
-Preparar 10 libros, cinco películas, un
par de juegos de la Play e Ibuprofeno para la resaca.
Listo para la batalla llamé a Daniello.
-Voy al estudio. Mañana a las ocho tendrás
todo preparado...
Freud y compañía se preguntarían, con esa atención por los matices tan de su estilo, "¿Con qué limpia la casa?" Porque claro, según sea tal o cual producto seguro que se encuentra más razón para el "acto catártico".... vale, vale, me dejo de prosa profunda XD :)
ResponderEliminarProfunda, profunda! Me encanta cuando añades tu punto de vista a las entradas.
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