viernes, 24 de mayo de 2013

Una americanada

Hace días que no tengo ganas de escribir, es algo que jamás me había pasado pero alguna vez tenía que ser la primera.
Así que os voy a compartir un texto de alguien que nunca tiene ganas de escribir y por una vez lo ha hecho.


Ayer se fueron los chicos. En el aeropuerto le compré a Heather, mi compañera de casa, unas bolas de chicle picante y un cojín para el cuello con cabeza de mono. Se está recuperando de una operación de cadera y su madre murió hace un mes. Pero han pasado un par de días ya y aún no le he dado el regalo porque me da vergüenza. He pensado en dejárselo en la mesa del salón en el que está durmiendo en una de esas veces que sale de casa a hacer algo de vida, la pobre, en silla de ruedas.
Esta mañana cuando bajaba yo las escaleras ella volvía del baño arrastrando el andador y lo ha hecho más rápido de lo normal para que no me diera a tiempo a saludarla, creo, porque ni siquiera ha levantado la vista para ver quién era. Somos en total cinco personas las que vivimos en esta casa.

Luego he ido a hacerme la pedicura y he dejado mucha propina porque me sentía muy generosa. Siempre pienso, cuando pierdo dinero o me doy cuenta de que he malgastado demasiado en algo, que ese gasto va a repercutir positivamente en la vida de otra persona aunque sea a largo plazo. Y en la distancia. Genero historias de todo tipo para convencerme de esto, comparto el secreto en silencio con otra tanta gente que, en algún momento, ha pensado en mi como protagonista de situaciones imaginarias en las que sus gastos me devolvían la gloria de mis descuidos. ¿Sábes cuando de repente sientes un pulso en la ceja y no la estás moviendo a propósito? Eso significa que alguien que no te conoce está pensado en ti y se siente agradecido.Grateful que dicen aquí.

Pero yo en verdad empecé a escribir este texto porque quería contar por escrito lo que realmente me ha ocupado hoy la cabeza. Me ha dado por desarrollar una relación con un fotógrafo de Nueva York al que conoceré algún día y con el que puede que haga hijos. He pensado todo el día en la promesa de ese amor, he esperado su llamada de las tres de la tarde, he ido a hacer la compra para la barbacoa del sábado y lo he echado de menos mientras me duchaba después de yoga porque soy ese tipo de mujer que se cuida para su hombre. Y a medida que pasaban las horas del día, iba experimentando todos los estadios de la relación. Ya a la hora de la cena me he querido divorciar de él porque me había cansado de lo que habíamos sacado el uno del otro, de aquello en lo que nos habíamos convertido después de tantos años, lo que al principio parecía absoluto e inamovible se había convertido en una cotidianidad a la que ninguno de los dos sabíamos hacer frente, él buscando lo que un día tuvimos en cada falda que se cruza por su camino y yo amargada apegada a unos hijos con los que realmente no comparto un lenguaje pero a los que adoro por encima de todo con el dolor que eso conlleva. Así que me voy a dormir un poco con ese sabor amargo.

Acabo de bajar al salón, le he dejado a Heather el frasco con los chicles y el pequeño almohadón rodeándolo. Y le he escrito una nota que no he firmado: 

Siento no haber tenido un lápiz antes para prestártelo cuando me lo has pedido. Espero que esto te haga sonreír.

Si esto no es una americanada entonces estoy perdiendo mi tiempo.

2 comentarios:

  1. Undoubtedly an american thing! The day-dreaming, the embarrasment,the hopeful meaning of the eyebrow tick...
    Hey, I don't even know now if I'm forgetting my English or not! Guess I'm a bit moth-eaten ;D

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    Respuestas
    1. Me tendrás que dar clases...porque mi inglés es bastante más limitado que el tuyo.
      Un besazo y gracias por todos tus comentarios!!!
      (El último!!!!)

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