Bajaba la calle
Villaroel mientras las camapanadas de alguna iglesia cercana tocaban las nueve.
Subían, contra dirección, dos coches de la guardia urbana, con sus sirenas ruidosas
y por Consell de Cent aparecía un camión de bomberos.
Era uno de esos
días en los que todo te molesta y esos días todos los ruidos parecen unirse
para aumentar esa sensación.
Además, era uno
de esos días en los que tienes miedo y todo te sobresalta. Una chica pasó por
mi lado con la música de los auriculares demasiado alta. En cualquier otra ocasión
no habría pasado nada, pero ese día me asustó.
Me sentía pequeño
y el mundo acechaba tras cada paso. En lo único que podía pensar era en llegar
a casa y estar a oscuras.
Un chico con un skate
pasó por mi lado. Solamente me rozó y se unieron los sentimientos de molestia y
miedo. El chico saludo a unos amigos que estaban haciendo saltos y trucos con
sus skates en la Plaça Universitat.
Les odié por un
momento, no por estar molestando a los peatones con sus saltos. Les odié por
tener la agilidad y habilidad para estar haciéndolo. También, por tener la
juventud suficiente para estar en una plaza con un skate.
Esas cosas me han
pasado con la edad. Recuerdo mi sentimiento al cumplir los treinta, pensé que
ya no podría ser delantero en un equipo de primera. Nunca me ha gustado el
fútbol y jamás lo jugué bien, pero esa incapacidad física y real, me creó una
ansiedad extraña.
Supongo que eso
es lo que hace que los ancianos cada vez sean más amargos. Debe ser frustante
ver que un niño está gobernando tu país.
Recuerdo a mi
abuelo, fue un empresario serio y
cascarrabias. Un día fuimos toda la familia a visitarle a su finca en Málaga y
nos recibió disfrazado de mujer. Es uno de los recuerdos más bonitos que guardo
de él. Hasta ese día tenía la sensación que nunca había tenido sentido del
humor y que no había disfrutado de la vida. Lo había tenido pero escondió bajo
esa capa de amargura del paso del tiempo...Supongo.
Ese recuerdo
despertó otro. El día que me pilló sobando a Mari “La sucia” en el establo.
Según él su enfado se debía a que “La sucia” pertenecía a una familia de clase
baja, “asilvestrados” dijo.
Ahora comprendo
que su enfado se debía a que no tenía edad suficiente para estar con Mari “La
sucia” en el establo.
O__O Oh my god! La mari, la shica de la Paqui? uy uy uy que metemano eras!! (y ahora si te dejas)
ResponderEliminarSobre la primera parte de tu relato: ansiedad. Sólo eso.
Sobre la segunda parte: Cierto, me pasa que siento envidia de que "la juventud" pueda hacer cosas que yo ya no, pero en cambio hago cosas que "ellos" no pueden hacer =D [muy pocas..lo sé]
Fe de erratas --> (y ahora si te dejas) = (y ahora si te dejan) Ya.
ResponderEliminarSobre la primera parte, es posible: Hice muchas cosas esa semana y acababa de salir de ver Primer Amor...Un peñazo sobre la muerte y muy tensa.
EliminarSobre la segunda...Ains! Que ricas toas la guarrerías y más a esa edad que estás descubriéndolo todo.
Gracias por comentar Sergio!
Eso de los ruidos me suena: ¿sabes que salto cuando activan la megafonía en las tiendas? XD No tanto por mí como por mis "cacharritos electrónicos tan especiales ellos", que reaccionan mucho, pero por si las moscas ahora me obligo a mantenerme serena. A ver si me va a dar un jamacuco a lo skater! XD
ResponderEliminarPd. Grande tu abuelo! Y el momento en el establo.. ¡qué momento! XD
Tus cacharritos electrónicos? Tendrás que explicarme eso con un café en la mano ;)
EliminarAins! El momento establo... Qué momento aquellos primeros momentos...