Siempre me dijiste que en los aeropuertos pasan cosas. La gente entra y sale, van y vienen.
La gente que espera ilusionada la llegada de alguien. Los que llegan deseando pisar tierra firme y encontrarse con algún ser querido, conocido o, simplemente, el chófer que les lleva hasta el hotel o la reunión.
Siempre recuerdo como se te iluminan esos grandiosos ojos cada vez que estás en un aeropuerto.
Son lugares de cambios, de despedidas, de bienvenidas. Corazones latiendo emocionados por la marcha o la llegada.
Y hoy tu vuelo ya salió, el mío saldrá dentro de mucho o, quizá, no salga. Porque los vuelos son caprichosos y a mi no se me iluminan las ojos al ver llegar a gente ilusionada. Porque esa gente no me importa. Porque el mundo no me importa.
Espero mirando el panel de vuelos buscándote entre ellos. Pensando que si en los aeropuertos pasan cosas, debería tener valor de no coger ese vuelo y coger el que realmente quiero coger. Que si en los aeropuertos pasan cosas, saldrías por esa puerta con tu ojos iluminados, esperando que esté ahí, buscando mi vuelo en el panel.
Pero ni en los aeropuertos pasan tantas cosas, ni mi vuelo está en el panel.
Por megafonía suena “War of My Life” de John Mayer. El mundo parece ralentizarse, los abrazos son sinceros, las sonrisas son de verdad, porque cuando canta el Sr. Mayer, el mundo se vuelve sincero.
Al igual que tú, cuando me avisaste que tu vuelo saldría antes que el mío y yo decidí acompañarte a este aeropuerto. En el momento me pareció una buena idea, porque quería ver como se te iluminaba la cara. Pero ahora me resulta doloroso no verte y ver la luminosidad de los que sí están.
La chica de la ventanilla solo me dice que mi vuelo es uno después del 909 y yo no sé cual es ese, porque no sé cómo se cuentan los vuelos. No sé si es el 910 o el 1009 o el 919.
Empiezo a pensar que siempre me mentiste. Que en los aeropuertos no pasan cosas. Que tus ojos no veían la ilusión de los demás sino la tuya por marcharte.
“Passengers with flight One After 909, please go to the gate..”
Oh..los aeropuertos son odiosos para muchos e ilusionantes para otros. En mi caso, estar en uno siempre me produce un nosequé indescifrable.
ResponderEliminarMua!
La sensación es extraña, aunque vayas a recoger a alguien que hace dos días que no ves.
EliminarUn beso!