Cuando conocí
a mi abuela materna yo estaba metido en mi adolescencia. Mi abuela se cansó de
aguantar al machista de su marido y se fue a Italia.
Mi abuelo no
era un mal tipo, era como todos los abuelos de la época. El problema es que mi
abuela no era una abuela estándar, era avanzada a su tiempo.
En medio de
una dictadura franquista, y con riesgo de acabar en prisión, decidió abandonar
a su marido e hijos y emigró.
Nunca la juzgué
por lo que hizo, aunque sí lo hicieron sus hijos que se vieron abandonados y
sin madre.
Para mí no
fue una abuela como mi abuela paterna, que estuvo ahí desde siempre, y fue la que
hizo las funciones que estamos acostumbrados a ver que hacen las abuelas.
Cuando la
conocí fue como ver a una estrella de cine. Era sofisticada, guapa. Sin duda
fue una mujer guapísima en su juventud y con un genio más propio de una
italiana que de una cordobesa.
Ella me dio consejos
sobre las parejas. Nunca contó nada de lo que había vivido en Italia, pero entendía
mucho sobre el amor.
Claro está
que no le hice ni caso...o sí. Quizá aquellos consejos calaron dentro y los he
ido aplicando.
Me dijo:
-Cuando te
pregunten "¿Cómo estás?" Responde siempre que estás bien. Aunque sea
a modo de saludo, si dices otra cosa no servirá de nada o se reirán de ti.
Dirán "mira el pringao este".
-Nunca des
pena, lo peor de una persona es que dé pena. Eres fuerte, valiente, inteligente
y nadie puede tener pena de alguien como tú. No dejes que nadie sienta pena de
ti. No necesitas la pena de nadie.
-Si una mujer
decide marcharse, no supliques. Deja que se marche. Si después de suplicar consigues
que se quede no habrá magia y sin magia no hay amor. No merece tu amor una mujer
que no sabe ver tu magia.
-Nunca dejes
que te humillen y mucho menos te humilles a ti mismo.
-No vuelvas
nunca con una mujer que se fue. NUNCA. (este consejo me lo salté varias veces hasta
que lo entendí).
-Cuando
estés enamorado, déjate llevar. No hagas planes para hacer que no se marche o
para que esté loca por ti. Para que esté loca por ti solamente tienes que hacerla
sentir, mucho, hasta el punto que sienta que le va a dar un ataque al corazón.
Haz que cada momento sea mágico.
-No creas en
el amor para toda la vida. Simplemente ama de forma que no te puedan olvidar jamás.
Que el día que esté en su lecho de muerte vea tu cara y diga tu nombre.
-No odies a
nadie. Si te hacen daño sin querer, perdona. Si te han hecho daño a posta, no
vuelvas a tener contacto con esa persona. No intentes vengarte, si te sale mal
la venganza tendrás el doble de sufrimiento.
Ella nunca
me hablaba de trabajo, política, sociedad, etc... Ella siempre hablaba de amor
entre personas.
Y aunque
nunca tuve esa complicidad que tenía con mi abuela paterna, los años que estuvo
con nosotros fue como tener a Sophia Loren en casa.
Mi manchi, nonna...