Todo empezó
como una especie de flirteo en twitter. Algo así como:
Budweiser:
Cómo no tenemos a Zahara en nuestro cartel?
Zahara: Eso
me pregunto yo…
Estaba claro
que, o era marketing del bueno y directo o estaban flirteando de la manera más
directa (musicalmente hablando).
En unos días
se confirmó el romance entre ellos y se citaron el 4 de Octubre en la sala
Music Hall de Barcelona.
Viví los primeros pasitos de Zahara en alguna sala
de Barcelona antes de la salida de su “Fabulosa historia” y después, he ido a
casi todos los conciertos que ha ofrecido en la ciudad condal.
El primer CD,
el cual era inocente y casi naif, nos llevaba a esa parte más ñoña que tenemos
dentro. En ese paseo entre “chicos fabulosos”, “chicas pop” y “merecidas”
consecuencias por tontuna, ya vislumbrábamos una Zahara con tendencia a arañar
por dentro sacando un poco de sangre.
Lo demostraba “en la habitación”, “photofinish”
y alguna que otra perla que todavía arrastra del primer CD.
Este segundo
CD (mepetreses o lo que le queráis llamar) ha sido una liberación para ella y
su música.
En las
grabaciones de estudio ya se nota más intención musical, más desgarro emocional
e incluso más cuidado en las letras y formas.
En el
directo el sonido es mucho más contundente y, supongo que para quitar tensión
al escenario, ha suavizado alguno de los temas más duros.
Por otro
lado, ha endurecido u oscurecido algunos otros que crean la atmosfera necesaria
capaz de transmitir la fuerza del tema (por ejemplo en Camino a L.A.).
En el
escenario a Zahara nunca le ha faltado su simpatía (ni en sus momentos difíciles)
y esa simpatía la sigue manteniendo y controlando. La ofrece en las dosis
justas y necesarias.
“En la
habitación” continúa siendo mi tema favorito, pero en este album el sonido y
letra de “camino a L.A.” me ha sorprendido gratamente. En directo es el mejor
tema de todo el repertorio, llegando a ser hipnótico.
Felicidades
Zeta!
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