Recuerdo
cuando apareció con una guitarra valenciana. La afinó mordiéndose el labio.
-Ahora ya la
tienes afinada, es tuya.
-Pero si
esta guitarra es medio muda. No se escucha.
-Te he oído tocar
mi guitarra y creo que es lo mejor para la humanidad.
Así es ella,
o era cuando la conocí. Siempre pensaba en la humanidad. Pero no como esos que
se ponen en contra de todo y luchan contra muros.
Ella lo hace
diferente. Es como el flautista de Hamelin. Te hace sentir que debes seguirla
hasta el infinito y creer en lo que ella cree.
Dice una
sentencia y te sonríe, arrastra sus eses, dice palabras como “maravillossoss”, “preciossoss”.
Podría venderte todo el humo que sale de mis cigarrillos y se lo comprarías a
precio de oro.
Mordisquea
la menta del mojito y parece que le saque un elixir capaz de acabar con todo el
sufrimiento.
Me enseñó a
dejar de contar compases, a no dividirlo todo en 4 tiempos, a sentir cada
sonido por separado y dejar que la música recorra todo mi cuerpo y tocar mi
piel para sentir cada nota en la yema de mis dedos saliendo por mis poros.
-Algo te ha
dormido los sentidos.- Decía cada vez que a ella le brillaban los ojos y la
miraba con cara de sorpresa.
Después, los
sentidos se iban despertando cada vez que ella se emocionaba y brillaba su
sonrisa.
No me
emocionaba con casi nada, excepto con su emoción. Como delante de un espejo que
copia tus movimientos.
Eran
emociones de segunda mano. Pero el cosquilleo por la espalda era el mismo.
Hay días que,
al llegar a casa, me desnudo y pongo algo que me haga vibrar. La última vez
fueron “The XX”.
Con la luz
apagada Oliver comenzó a cantar “Reunion” y su voz jugaba por dentro de mi
cabeza. Después Romy decidía darle brillo y punzar un poco mis neuronas.
Bailando con
los beats de Jamie la música, the xx y yo estábamos en Reunion…en communion.
Sin un
espejo al que copiar, sin tener que vibrar con las emociones de otra persona. Sensaciones
genuinas. Ella me enseñó a sentirlo solo.
Es por eso
por lo que hay personas que son inolvidables. Porque te cambian la vida sin
que te des cuenta o hasta que un día te emocionas con The XX y ves que alguien
se está reflejando en tu emoción…
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