“Se sentó en la plateada barra y pidió su habitual desayuno de bacon, huevos y tortitas. La camarera se fumaba un cigarro a escondidas mientras el salido del taburete observaba como se contoneaban sus caderas”...
-Joder, esto es una puta mierda. Voy a tener que borrarlo todo. Necesito algo que arranque la acción. Algo diferente. ¡Joder!
En ese momento sonó la puerta y entró Eva. Él sabía que había tenido un mal día, lo notaba por la tensión que se generaba desde que metía la llave en la cerradura.
-Hola cariño, ¿Qué tal el día? – Le preguntó como intentó de rebajar al máximo la tensión.
Ella se encogió de hombros y echó un vistazo a la pantalla.
-
Se sentó en la platea... ¿Cuánto tiempo te ha llevado escribir esto?
-Todo el día, estoy bloqueado.
-Vaya, eso es nuevo. Mientras pensabas ese párrafo podrías haber fregado los platos.
-No...no...O sea, sí. No he pensado. Quería acabar este capítulo y no quería moverme del portátil.
-No...no...-le imitaba ella con tono burlón- Cada día eres más patético. Esa mierda que has escrito. Porque es una mierda ¿lo sabes?
-Sí, lo iba a borrar. Sólo probaba formas de...de... de empezar la acci...
-Es la misma mierda de siempre. Bares americanos de carretera, escenas recreadas de películas de Tarantino...No sé, podrías probar algo más...podrías probar a buscarte un trabajo normal.
-¿Un trabajo normal?
-Sí, uno de esos que llega final de mes y te dan una cosa como esta - enseña una nómina - y que sirve para pagar el alquiler y la comida y las películas porno que me cargan de la taquilla del digital...porque me cargan películas porno a mi cuenta. ¿Lo sabes?
-No, pensaba que saldrían como películas normales. Vaya...qué vergüenza...qué poca privacidad.
-¿Poca privacidad? Puedes tener privacidad de algo que pagas tú. Pero el señor es escritor. Un escritor que se pasa todo el día para escribir 4 lineas y después las borra. Y se pasa el día en pijama y zapatillas. No hace nada y encima me pregunta que cómo me ha ido el día. Pues me ha ido bien... hasta que llegué a esta mierda de piso. He estado con gente normal, que viven vidas normales, que hablan de sus hijos y de su...
-¡Basta ya! Estoy cansado de oír cada día lo mismo. Cada día la misma canción sobre lo normales que son tus compañeros. De lo arreglados que van y de lo desastre que soy.
Que soy mal escritor, que me busque otro trabajo . ¡No puedo buscarme otro trabajo!
-¿Por qué no?
-¡Porque no sé hacer otra cosa! No puedo ser como uno de esos... porque...porque no puedo ir a una entrevista de trabajo y decir que sé escribir y fregar platos y, por lo visto, no hago bien ni eso.
Era un buen escritor, lo era. Pero no sé en qué momento todos esos empezaron a meterte en la cabeza esas tonterías.
Antes...cuando nos conocimos, te gustaba todo eso. Te gustaba que fuese escritor...decías que...que tenía una forma de ver la vida diferente. Que nadie te hacía soñar como yo. Que te daba igual el dinero...Y... mírate ahora... eres una tortura. Me presionas, me humillas y solamente piensas en tener una vida de escaparate.
Antes no querías enseñar un decorado a la gente. Antes querías observar el paisaje.
Es cierto que cargué algunas películas porno a tu tarjeta ¿Cuánto hace que no follamos? Juntos quiero decir...
-¿Qué estás insinuando?
-No insinúo nada, te follas a alguien. Alguien que te puede dar esa vida para enseñar a la gente... Es... Está bien...No hace falta que lo niegues...
-Verás, yo no...no estoy...
-No te expliques...¿Realmente importa? ¿Qué crees que voy a ir contando por ahí que mi pareja es una puta egoísta que se va follando a todo el que le prometa una vida estándar
No te reconozco Eva.
No...no...no veo por ahí a la Eva de la que me enamoré. A la Eva apasionada que se emocionaba viendo una película mientras nos acariciábamos.
No eres aquella con la que me reía mientras nos moríamos de frío en aquel bosque, ¿El fin de semana aquel? ¿Lo recuerdas Eva? ¿¡Lo recuerdas!?
-Sí, sí que lo recuerdo.
-¿Qué me dijiste Eva?
-Que me daba igual morir de frío...
-Si estábamos juntos... Los dos, tú y yo. Nos reíamos del mundo. Sí Eva, no me mires así. No queríamos ser como esos pijos que hacen barbacoas y sólo son amigos de los padres de los amigos de sus hijos. Esos que no tienen nada que contarse. Esos que están viendo una película sin rozarse. Y míranos...¡Míranos Eva!
Soy un escritor fracasado. Vale, lo reconozco...Soy un mal mayordomo...Pero te quiero igual que el primer día. Hay días, por la mañana que... joder...Te miro antes de que te despiertes y todavía siento mariposas y pienso que eres tan preciosa que duele.
Y cuando vamos al cine y estamos a oscuras... En esos momentos sigues siendo la que fuiste, pero desaparecen rápido. ¿Por qué me haces esto? ¿Por qué me haces tanto daño?¿Por qué no me dejas?
-No lo sé...
-Está bien. Entonces tendré que hacerlo yo. Mi vida no va a ser mejor sin ti y tú puede...seguro...tendrás a ese hombre perfecto que paga el alquiler y el coche y el perro y que será tan estándar que hasta tendrá su amante... Podrás vivir esa vida que tanto deseas. Adios Eva.